-Un momento, Eva -dijo Cross calmadamente, reteniéndome por el brazo-. Bajará enseguida -esta vez se dirigió a Mark, al tiempo que las puertas se cerraban con mi jefe dentro, completamente pasmado.
Cross no volvió a hablar hasta que el ascensor empezó a bajar; después apretó el botón de llamada y me preguntó: – ¿Te acuestas con alguien?
Hizo la pregunta con tanta naturalidad, que me costó un poco procesarla. Inspiré bruscamente.
-¿Por qué quiere saberlo?
Cross no volvió a hablar hasta que el ascensor empezó a bajar; después apretó el botón de llamada y me preguntó: – ¿Te acuestas con alguien?
Hizo la pregunta con tanta naturalidad, que me costó un poco procesarla. Inspiré bruscamente.
-¿Por qué quiere saberlo?
-Porque quiero follar contigo, Eva, y necesito saber si hay algún obstáculo.







